Cuatro personas, cuatro sombreros y un muro de por medio. Cada silencio en este problema dice tanto como una respuesta, y seguir el hilo de lo que cada prisionero puede o no puede ver es la única manera de llegar al final.
Los cuatro prisioneros y el muro
Enunciado
Cuatro prisioneros —A, B, C y D— están en fila, en ese orden. Un muro separa a C de D, de modo que nadie cruza la mirada al otro lado.
- A ve a B y a C.
- B ve a C.
- C y D no ven a ningún otro prisionero.
Se reparten exactamente cuatro sombreros: dos negros y dos blancos, uno por prisionero. Todos conocen esa distribución.
Se les pregunta, uno a uno, si pueden deducir el color de su propio sombrero. Tras unos instantes, uno de ellos responde que sí.
¿Quién es, y cómo lo sabe?
Ver solución
Solución
Respuesta: habla B, y deduce su color por descarte lógico.
- Si B y C llevaran sombreros del mismo color, A lo vería y podría deducir de inmediato que el suyo es el color opuesto, pues sabe que hay dos de cada color.
- Como A no habla, B concluye que B y C llevan sombreros de colores distintos.
- B ve el sombrero de C, así que sabe que el suyo es el contrario.
Por tanto, B puede afirmar su color con certeza.